Rodolfo Martínez « Escrito en el agua

Escrito en el agua El blog de Rodolfo Martínez

31ago/1018 / 4

Sportula. Catálogo y próximos lanzamientos

Sportula

  • El adepto de la Reina (2ª edición)
  • El carpintero y la lluvia (Ciclo de Drímar /1)
  • Cabos sueltos (Ciclo de Drímar /2)

Sportula digital

  • El sueño del Rey Rojo
  • Laberintos y tigres
  • El carpintero y la lluvia (Ciclo de Drímar /1)
  • Territorio de pesadumbre
  • Cabos sueltos (Ciclo de Drímar /2)

En preparación

  • El jardín de la memoria (El adepto de la Reina /2)
  • Jormungand (Ciclo de Drímar /3)
  • Bifrost (Ciclo de Drímar /4)
  • Horizonte de sucesos (ebook)
© 2010, Rodolfo Martínez
Si tuviéramos un mercado libre del tipo que describen los economistas, en el cual los consumidores informados toman decisiones racionales, la General Motors haría anuncios explicando las características de los coches que venden. No lo hacen. Lo que hacen es intentar crear ilusiones, por la vía de gráficas complicadas, de una actriz famosa conduciendo hacia al cielo, o de cualquier cosa por el estilo. La clave es engañar y manipular a la audiencia.
Noam Chomsky

27ago/1055 / 0

Cabos sueltos

Cabos sueltos

Cabos sueltos

El nuevo libro de Sportula ya está en producción y, en un par de semanas, empezará a distribuirse. De hecho, si todo va bien, se presentará en la HispaCon de este año, en Burjassot.

Se trata de Cabos sueltos, el segundo de los cuatro volúmenes que recopilan el ciclo de Drímar, donde se ambientaba la mayor parte de la ciencia ficción que escribí en los años noventa. Como el anterior, la ilustración de portada es de Juan Miguel Aguilera y el diseño de cubierta de Alejandro Terán.

Cabos sueltos recopila dos novelas cortas y un cuento. Éste es "El robot", un policiaco que tiene como protagonista a Roy Córdal y en el que se investiga un asesinato cometido por un robot sujeto a las leyes de Asimov. Obtuvo el premio Ignotus al mejor relato en 1996.

En "Bailando en la oscuridad", la primera novela corta (inédita hasta el momento) volvemos a encontrarnos con Roy Córdal, ahora inmerso en una trama de consumo de drogas en un instituto. La novelita fue finalista del Premio Asturias Joven de narrativa allá por 1994 y, como he dicho, había permanecido inédita hasta el momento.

La última novela corta, "Este relámpago, esta locura", fue mención del jurado en el Premio UPC 1998 y obtuvo el Ignotus a la mejor novela corta en el año 2000. En ella, una orden religiosa intenta diseñar su propio Dios mediante ingeniería genética.

Con este libro, la edición del ciclo de Drímar por parte de Sportula alcanza el ecuador.

© 2010, Rodolfo Martínez
¿Quizá se fugó con los fondos de una iglesia? ¿O se lió con la mujer de un senador? Aunque me gustaría creer que mató a un hombre. En el fondo, soy un romántico.
Casablanca

24ago/1091 / 0

Zascandileando: El círculo sin fin

«Quien no conoce su historia está condenado a repetirla», dicen.

Pero lo que no sabía Santayana (venga, no seáis tímidos, consultad al Oráculo de Delfos… digo, a Google, o buscadlo en la Wikipedia, que al pobre Santayana se pasan la vida citándolo sin que, en la mayoría de los casos, tengan la menor idea de quién fue) es que en algunos casos parecemos condenados a repetir la historia incluso aunque la conozcamos. Bueno, o igual sí que lo sabía, pero no lo dijo. O lo dijo pero nadie le escuchó, que todo puede ser.

¿A cuento de qué digo esto?

Muy sencillo, a cuento de que la industria editorial parece haberse empeñado en repetir, con auténtico entusiasmo y entrega, todos y cada uno de los errores que en su día cometió la industria discográfica.

Así, no es raro que nos encontremos con verdaderos absurdos empresariales como el hecho de que un eBook cueste casi lo mismo que un libro impreso (o, como he visto en algunos caso, que la versión en eBook sea más cara que la edición de bolsillo). ¿Por qué? ¿Por qué el consumidor del libro electrónico tiene que asumir y pagar los costes de un producto que no ha comprado?

Esperad, oí que decía el otro día un editor. Que el coste de impresión de un libro es en realidad una parte mínima. Lo que de verdad cuesta dinero es el proceso de revisión, traducción —si la hay—, maquetación, diseño e ilustración de cubierta. Y todos esos costes deberían repercutirse tanto en el producto impreso como en el electrónico.

Bueno, sí, cierto, pero menos.

Porque lo que este hombre no nos dice es que los costes realmente grandes son los de almacenamiento y distribución del libro físico. Unos costes que el eBook no tiene.

Así que, repito, ¿por qué tiene que pagarlos el comprador?

La razón: porque sí. Porque puedo. Porque no me fío de que esto vaya a funcionar o no me destruya el negocio. Así que lo vendo, porque no me queda más remedio, pero voy a exprimirlo hasta la última gota, por si acaso. E iré racaneando y paso a paso, sin fiarme.

Así que venderás poco y caro. Y, a la larga, nada.

Puedo entender ese comportamiento empresarial. Al fin y al cabo, las empresas, una vez que han encontrado su nicho en el mercado, se vuelven conservadoras y juegan siempre a arriesgar lo menos posible. Ya no son los jóvenes emprendedores que iniciaron un negocio en el garaje de su casa y que no tenían nada que perder. El momento de arriesgar ha pasado y ahora hay que mantener lo que hemos conseguido.

Que sean tan miopes como para ignorar que el primero que le eche un par de narices y empiece a poner sus libros electrónicos a precios realistas será quien, tarde o temprano, se lleve el gato al agua… bueno, tampoco me sorprende, en realidad. Sobre todo porque, llegados a ciertos niveles empresariales, el que toma la decisión ya no es el dueño de la empresa, sino un ejecutivo que tiene que responder ante un consejo de administración que quiere unos beneficios anuales jugosos. Pensar a largo plazo queda fuera de la cuestión.

Sin embargo, no puedo por menos que preguntarme… ¿por qué los escritores, al menos algunos, les están haciendo el juego? ¿Por qué se enrocan en actitudes gremiales y están empezando a comportarse como lo hicieron algunos artistas audiovisuales tiempo atrás, exigiendo cánones, prebendas y, sobre todo, legislación a la medida de sus intereses?

Quizá porque tienen miedo. La llegada del eBook puede suponer que su medio de vida deje de existir. Que la forma en que se ganan las lentejas se vuelva obsoleta y el escritor profesional, tal como lo conocemos hoy en día, desaparezca del mapa.

No creo que pase eso. Al contrario. Pienso que el eBook puede significar, entre otras cosa, una liberación del escritor de ciertas servidumbres que lo atan ahora mismo, puede hacer que prescinda de intermediarios y que culmine el proceso iniciado en la Revolución Industrial (cuando dejó de depender de un mecenas y empezó el lento camino que le llevaría a hacerlo sólo del favor del público) y pueda llegar directamente a sus lectores.

El eBook traerá problemas, qué duda cabe. La forma de encarar el oficio de los escritores cambiará. Tiene que hacerlo. Nunca ha habido cambios tecnológicos que no implicaran un cambio social, y éste no va a ser una excepción.

Sin embargo, también es una oportunidad. Una buena oportunidad si se sabe aprovechar.

De momento, tengo claro que en mis próximos contratos editoriales me reservaré los derechos para la edición en eBook. Quizá con eso no consiga nada, o lo haga tan rematadamente mal que sea un completo desastre. Pero la ocasión está ahí.

Y, en lugar de lamentarme y de pedir protección a un estado que, por proteger los intereses de otros colectivos, se está cargando ciertos derechos y mosqueando más de lo que debe a sus votantes, tengo claro que lo que hay que hacer es aprovechar la oportunidad.

Hay suficientes iniciativas en la red que demuestran que, si pones unos precios realistas y razonables, la venta de música por internet puede ser un buen negocio. No veo por qué va a pasar lo contrario con el libro electrónico.

A menos que sigas enrocado en tu absurda posición y trates de imponer unos precios que los lectores no están dispuestos a pagar. A corto plazo, quizá tengas éxito.

A largo, seguirás el mismo camino que los dinosaurios.

© 2010, Rodolfo Martínez
En tanto todas las preguntas sean respondidas con la palabra 'Dios', la investigación científica es simplemente imposible.
Robert G. Ingersoll

23ago/1074 / 5

Territorio de pesadumbre

Territorio de pesadumbreSportula sigue adelante. Mientras vamos preparando el segundo volumen del ciclo de Drímar (Cabos sueltos), que estará listo en setiembre, ya podéis conseguir la edición en ebook de Territorio de pesadumbre, la novela corta con la que gané la Beca de la Semana Negra hace unos doce años.

De momento, en formato kindle y en Amazon. Dentro de unos días podréis encontrarla también en Amazon UK y, en PDF, en Cyberdark.

© 2010, Rodolfo Martínez
Somos la progenie de la historia, y debemos establecer nuestros propios caminos en el más diverso e interesante de los universos concebibles: un Universo indiferente a nuestro sufrimiento y que, por lo tanto, nos ofrece la máxima libertad para prosperar, o para fracasar, de la manera como nosotros mismos elijamos.
Stephen Jay Gould

28jul/10141 / 0

El efecto Martínez

He encontrado esto hoy mismo y no he podido evitar compartirlo con los lectores de este Escrito en el agua.

Se trata de una entrada en el blog de Pepe Fotón y su título no puede ser más claro: «El terrible influjo laboral de las obras de Rodólfo Martínez». Pinchad y leed.

Y tened cuidado, mucho cuidado...

© 2010, Rodolfo Martínez
La supresión de ideas incómodas puede ser común en religión o política, pero no es el camino hacia el conocimiento, y no hay lugar para ella en la empresa de la ciencia.
Carl Sagan

12jul/10276 / 5

Primigenio

El fútbol, en general, no me entusiasma. La última vez que vi un partido... bueno, no recuerdo cuándo fue, pero seguro que ni siquiera estábamos en este siglo.

Ayer, tomaba algo en la terraza de nuestro café habitual (el Trisquel, para quienes no lo sepan, que ha acogido nuestra tertulia desde que, hace unos años, el Avalón cerrase sus puertas) e iba oyendo las vicisitudes de la final del Mundial a medida que se sucedían las oportunidades perdidas de gol o Casillas lo iba parando todo.

Qué narices. Llegado un momento no resistí más y decidí ver la prórroga.

Soy un tipo civilizado, me digo a mí mismo, racional, apátrida, antitribal.

En dos minutos todo eso se había ido al carajo: el subidón de adrenalina fue inmediato y allí estaba yo, uno más de la tribu, animando a sus guerreros, echando pestes del árbitro, cagándome en esos marrulleros de naranja, pasándolo mal cada vez que se acercaban a nuestra portería. Gritando, haciendo aspavientos, mordiéndome las uñas a medida que pasaba el tiempo y perdíamos esta oportunidad y la otra y pegando un salto y un grito bestial cuando, por fin, el balón entró en la maldita portería. Luego, los agónicos minutos hasta el final del partido, temiendo un empate, pensando "no la caguéis, no la caguéis, no les dejéis acercarse".

Disfruté sin cortapisas, de un modo totalmente desinhibido, irracional, salvaje. Me lo pasé de miedo. Y acabé agotado. Y eso sin haber visto el partido entero.

Fue una sensación curiosa. Comprender el modo en que, en lo más hondo de uno mismo, el primate tribal, territorial y agresivo sigue existiendo.

Fue gratificante, sin duda.

Ahora, pensándolo un poco, me da algo de miedo.

Pero, qué coño.

Moló.

© 2010, Rodolfo Martínez
La incompatibilidad entre ciencia y religión es simplemente ésta: un científico no creerá nada hasta que lo vea; un hombre religioso no verá nada hasta que no crea en ello.
Charles Lyell

24jun/10146 / 0

Zascandileando un poco más

Segunda entrega de mi columna Zascandileando en Literatura Prospectiva.

Podéis leerla pinchando aquí.

© 2010, Rodolfo Martínez
Las revoluciones científicas más importantes todas incluyen, como única característica en común, el destronamiento de la arrogancia humana de un pedestal tras otro de convicciones previas sobre nuestro lugar en el centro del Cosmos.
Stephen Jay Gould

18jun/10282 / 5

Shakespeare en la pantalla

Seguro que esto ya se ha hecho otras veces, pero da igual. Esta mañana, no sé por qué me puse a pensar en mis películas shakespearianas favoritas y se me ocurrió confeccionar una pequeña lista.

Ahí va:

  • Ran, de Akira Kurosawa. O El rey Lear en el Japón feudal. Seguramente la película más épica (y una de las más trágicas) de Kurosawa.
  • West Side Story, de Robert Wise. Romeo y Julieta convertido en un musical. Estupenda música, buenos números de baile, enemistades eternas, amor y muerte, qué más se puede pedir.
  • Julio César, de Joseph L Mankiewicz. Un reparto excelente, una dirección de primera y un momento, el discurso fúnebre de Marco Antonio, que sigue siendo uno de los mejores ejemplos de manipulación política de las masas que jamás se han escrito o filmado.
  • Kiss me, Kate, de George Sidney. Durante la representación de un musical basado en La fierecilla domada, la pareja protagonista vive una historia paralela a la que los espectadores ven en el scenario. El musical clásico de Hollywood en todo su esplendor.
  • Los tarantos, de Francisco Rovira Beleta. Otra adaptación de Romeo y Julieta, ahora con la trágica historia de amor trasladada a la enemistad entre dos clanes gitanos en la España de los años sesenta.
  • Shakespeare in love, de John Madden. No es una adaptación de ninguna obra de Shakespeare, pero el modo en que juega con las referencias interertextuales alrededor de la génesis de (sí, otra vez) Romeo y Julieta, convierten esta comedia romántica en un festín para los aficionados a Shakespeare. Añadamos un tono ligero, desenfadado, a veces casi chulesco, unos cuantos guiños anacrónicos al mejor estilo de Astérix y una Judi Dench que está impresionante como la Reina Isabel de Inglaterra. Qué más se puede pedir.
  • Hamlet, de Kenneth Brannagh. Para mí, la adaptación definitiva de Shakespeare. Brannagh echa el resto y nos regala un peliculón en el que además sale triunfante de la difícil tarea (mucho más de lo que parece a simple vista) de convertir la narrativa dramática de Shakespeare en puro cine. Nadie como Brannagh ha sido capaz de tomar la obra del Bardo y traducirla al lenguaje del séptimo arte.

Me dejo muchas en el tintero, lo sé. Y más de uno me criticará por no incluir ninguna de las adaptaciones de Laurence Olivier.

En cuanto a lo primero, sí, la lista de buenas películas shakespearianas no se termina aquí, ni mucho menos. Pero estas siete son las que primero me vienen a la memoria cuando pienso en el asunto. Por algo será.

Respecto a lo segundo… aunque tendría que revisar el Enrique V de Olivier (que hace ya muchos años que vi) su otra gran adaptación, Hamlet, me parece pesada, morosa y falta de gracia. Aunque suene a herejía, el Hamlet de Olivier me resulta aburrido y amanerado.

Y eso es todo, amigos. O, como diría Puck:

Si nosotros, vanas sombras, os hemos ofendido,
pensad sólo esto, y todo está arreglado:
que os habéis quedado aquí durmiendo
mientras han aparecido esas visiones.
Y esta débil y humilde ficción
no tendrá sino la inconsistencia de un sueño,
amables espectadores, no nos reprendáis;
si nos concedéis vuestro perdón, nos enmendaremos
.

© 2010, Rodolfo Martínez
La doctrina que, desde el primer origen de los conflictos religiosos, ha sido mantenida por los fanáticos de todas las sectas, condensada en unas pocas palabras y despojada de disfraces retóricos, es simplemente ésta: yo estoy en lo correcto, y tú en lo incorrecto. Cuando tú eres el más fuerte, debes tolerarme, porque es tu deber tolerar la verdad. Pero cuando yo sea el más fuerte, voy a perseguirte, porque es mi deber perseguir el error.
Thomas Macaulay

15jun/10210 / 3

Alta traición

¿Quién sostiene un país con su trabajo, sus ahorros y sus hábitos de consumo?

Exacto, la clase media.

La misma a la que el gobierno, con la connivencia cobarde y rastrera de los sindicatos y el entusiasmo babeante del empresariado, ha decidido joder hasta que sangre.

¿Una revolución? No, tranquilos, que no pasa nada. Abriremos un grupo en Facebook para quejarnos y nos quedaremos tan tranquilos.

© 2010, Rodolfo Martínez
Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate para morir.
La princesa prometida

29may/10252 / 0

Entrevista en Fantasymundo

Fantasymundo, web dedicada al fantastico, ha publicado una entrevista que me hicieron recientemente donde hablo, entre otras cosas, de Sportula, El adepto de la Reina y el Ciclo de Drímar. Confieso que es una de las entrevistas mas divertidas por las que he pasado, gracias al desparpajo de la entrevistadora.

Podéis leerla aquí mismo.

© 2010, Rodolfo Martínez
Cuando yo tenía dieciséis años, mi padre era el hombre más ignorante del mundo. Para cuando llegué a los 21, me sorprendió cuánto había aprendido en cinco años.
Mark Twain